Inteligencia artificial y automatización: formando la nueva realidad laboral

Ramón Oliver

Tecnologías exponenciales como la inteligencia artificial están revolucionando el mundo del trabajo, obligando a empresas y profesionales a replantearse el modo en que afrontan su propio desempeño para seguir siendo competitivos. La formación en estas nuevas tecnologías se posiciona como factor clave de empleabilidad para que nadie se quede atrás en esta revolución tecnolaboral.

La irrupción de tecnologías como la inteligencia artificial, el big data, el internet de las cosas o la robótica avanzada en los entornos laborales no deja de alimentar el debate sobre las implicaciones que tendrá esta nueva revolución industrial en clave cibernética que se cierne sobre el mundo del trabajo, y que requiere abordar la formación y la educación desde una nueva perspectiva. Porque si algo parece claro, es que el advenimiento de las tecnologías exponenciales está suponiendo un antes y un después para los entornos laborales no solo en lo que se refiere al modo en que se realizarán las tareas, sino también a los conocimientos, las competencias y las habilidades necesarios para desarrollarlas. 

Una de las grandes incógnitas que asalta a empresas y a trabajadores es cómo acceder a una capacitación adecuada para trabajar con estos nuevos desarrollos. Alberto Montero, profesor de Economía en la Universidad de Málaga, estima que los entornos más adecuados para formarse en inteligencia artificial son «aquellos que fomenten el aprendizaje continuo». ¿El motivo? «Una evolución continua de los instrumentos exige una formación continua para aprovecharlos»

En la era de la rampante transformación digital, los cambios que se producen en los entornos educativos y laborales son también notables y requieren ciertos ajustes. Según un informe elaborado por Amazon y la consultora 40dB sobre el impacto de la inteligencia artificial y la automatización en el empleo, casi la mitad de los encuestados considera que su trabajo está directamente relacionado con estos dos campos. De ellos, un 38% han adquirido los conocimientos necesarios para trabajar con esta tecnología en programas de formación profesional, un 33,9% lo ha hecho a través de estudios superiores, un 27,1% en su empresa, un 18,2% de forma autodidacta y el 12% restante en centros especializados.

Este panorama tan heterogéneo en la formación tecnológica parece alinearse con un mercado laboral en el que las necesidades digitales abarcan prácticamente a todo tipo de puestos y sectores. Luis J. Rodríguez, catedrático de Didáctica de la Matemática y vicepresidente segundo de la Real Sociedad Matemática Española, cree que el avance espectacular que ha tenido la inteligencia artificial en la última década la convierte en un factor determinante para el empleo en el futuro. Según este docente, la mejor aproximación a este campo es multidisciplinar. «Hay estudios más o menos especializados, pero todos coinciden en combinar tres disciplinas: la informática, las matemáticas y la estadística».

En unos entornos tecnológicos en continua y vertiginosa evolución, y en los que los avances y desarrollos quedan obsoletos con enorme velocidad, ¿cuál sería la mejor vía para formarse en inteligencia artificial? Para el profesor Rodríguez, una disciplina tan compleja como esta necesita una base de conocimiento sólida, por lo que debería abordarse «con unos estudios intensos y extensos que corresponderían, como mínimo, a un grado universitario y, posiblemente, con especialización en máster».

UNA MAYORÍA DE ENCUESTADOS CREE QUE LA FORMACIÓN PROFESIONAL ES EL ENTORNO MÁS ADECUADO PARA IMPARTIR FORMACIÓN ESPECIALIZADA TANTO EN INTELIGENCIA ARTIFICIAL COMO EN AUTOMATIZACIÓN

La importancia de la formación profesional

Entonces, ¿es imprescindible recibir formación especializada para trabajar con la inteligencia artificial? Montero apunta que, si bien para ser usuario no se necesita una formación de nivel experto, «sí se precisa un marco que permita interaccionar y hacerle las preguntas adecuadas a esa inteligencia artificial»

Ese marco lo está proporcionando, con cada vez mayor amplitud y precisión, la formación profesional. Rodríguez confirma que desde la formación profesional también se puede formar a otro tipo de perfiles profesionales, cualificados para desarrollos específicos en tecnologías o lenguajes concretos, que igualmente resultan necesarios en el mercado laboral. «No serían tanto creadores de nueva inteligencia artificial como aplicadores de una ya existente», matiza. En ese sentido, en el marco del Plan de Modernización de la Formación Profesional, el Ministerio de Educación y Formación Profesional desarrolló en el año 2022 una treintena de nuevas titulaciones en campos como la robótica colaborativa, los videojuegos y la realidad virtual, la implementación de redes 5G o la inteligencia artificial y el big data.

La encuesta de Amazon viene a refrendar la pujanza de la formación profesional como vía de acceso a oportunidades laborales en tecnologías exponenciales. Una mayoría de encuestados cree que la formación profesional es el entorno más adecuado para impartir formación especializada tanto en inteligencia artificial (54%) como en automatización (51%). Una opinión, la de la sociedad, muy en línea con la decisión del Gobierno de invertir 1300 millones para reforzar la Formación Profesional, debido, principalmente, a su destacado papel a la hora de alinear el aprendizaje con el cambio de modelo productivo. Ahora, ¿quién debe liderar la formación en estos campos? Para un 33% de los consultados, esta responsabilidad debe recaer en empresas que necesiten o quieran implementar el uso de la inteligencia artificial y la automatización, el 26% opina que se trata de una tarea de las instituciones gubernamentales y el 25,1% considera que es competencia del propio sector de la inteligencia artificial.

Poca duda cabe del rol de las empresas a la hora de ser ese entorno en el que debe desplegarse la formación. «Esta no se agota en la universidad y mucho menos en un campo como la inteligencia artificial, en el que se precisa una formación continua», señala el profesor Rodríguez. Elena Pisonero, experta en temas de transformación digital, da un paso más allá: «El papel de las empresas es crucial porque tienen urgencia. Necesitan urgentemente talento para incorporar todos estos nuevos conocimientos y herramientas a los procesos productivos y de servicios en marcha», destaca. Desde su punto de vista, esa necesidad es el «acelerador necesario para incorporar en las empresas ese nuevo conocimiento y formar a los recursos humanos existentes». Porque, añade, «no estamos para desperdiciar talento».

Nuevas competencias

«Toda revolución productiva implica una transición que siempre se ha saldado con la creación de más empleo del que se destruye. Esto no significa que todo el mundo gane; habrá perdedores: aquellos cuyas competencias profesionales —lo que saben hacer— se queden obsoletas porque sean sustituibles por la tecnología», comenta Montero. Eso sí, matiza, la inteligencia artificial sustituye ventajosamente determinadas tareas que ya venían haciendo programas informáticos, «como la elaboración de códigos», pero «en ningún caso eso elimina la importancia del trabajo humano». Lo que sí va a ser necesario sustituir «son las competencias necesarias para desempeñar esos trabajos», remarca el profesor. Para ello se antoja imperativo que las empresas mejoren sus programas de upskilling y reskilling dentro de los planes de formación.

Junto con las empresas, los propios empleados y ciudadanos deben preocuparse por no quedarse descolgados en cuanto a formación se refiere, intentando estar siempre al día de los últimos avances. Montero insiste en la importancia de no dejar de formarse nunca, tanto en inteligencia artificial como en el resto de los desarrollos digitales. «A través de cursos, seminarios y conferencias relevantes. También desarrollando habilidades específicas en inteligencia artificial, como el aprendizaje automático o la programación, y estando atentos a las oportunidades que surjan para aplicar la inteligencia artificial en sus campos respectivos». Pero, sobre todo, «estando siempre dispuestos a seguir aprendiendo a medida que la tecnología evoluciona», remata. 

Pisonero está de acuerdo con esta visión: «Todos en todas las edades deberíamos asumir el compromiso de formarnos y estar al día de los desarrollos que van surgiendo». Con la inteligencia artificial y el resto de las tecnologías exponenciales extendiéndose por todas las facetas de la vida de las personas a un ritmo acelerado, tales capacitaciones deberían empezar a una edad temprana; algo con lo que comulgan ocho de cada diez personas, que opinan que la formación en automatización debería estar incorporada en los planes de estudio de Educación Primaria, Secundaria y Bachillerato. Tal vez por eso sea otro de los nuevos caminos en el futuro de la educación.

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